El FILUX a la mexicana

El artista sólo ve verdades antiguas con una nueva luz, porque no hay nuevas verdades.

Henri Matisse

 

Alexis G. Berny

Desde hace ya algún tiempo que se llevan a cabo en nuestro país, especialmente en la CDMX, festivales y eventos de arte y diseño de vanguardia, nivel y renombre internacional. Y aunque en términos generales gozan de gran éxito y buena aceptación entre el público, resulta de vital importancia, ante el tentador triunfalismo y el consecuente conformismo que conlleva, la reflexión que cuestione y señale las fallas y aspectos a mejorar en cada edición por parte de organizadores, instituciones, empresas y todos aquellos que poseen la oportunidad y el honor de participar en la realización de dichos eventos; sin afán de demeritar tan ardua labor de grandes retos, esfuerzos, coordinación y responsabilidad.

     Así, en esta edición del Festival Internacional de las Luces – FILUX – CDMX 2017, que se llevó a cabo en el Centro histórico de la Ciudad de México del 16 al 19 de noviembre, pudimos ver la tan característica tropicalización de lo universal que nos distingue, sin faltar el exceso de institucionalismo, el protocolo burocrático, las fórmulas probadas, el desconocimiento del medio, la prostitución de las formas, la improvisación de última hora, el desorden, el abuso, el compadrazgo, los aduladores de siempre y un largo número de etcéteras que no restan, aunque tampoco aportan, pero siempre cuentan y al final nos arrojan aquello que no debería ser pero es.

Pero como en lo espiritual y lo físico, la luz se abre camino entre la tinieblas y encuentra su proyección en aquello que ilumina produciendo reflexión y sombra.

Afortunadamente, lo mejor del FILUX surge de lo esencial; del arte y sus creadores, los artistas y sus expresiones. De este modo fuimos testigos de: arte digital, cine, música, instalación, proyección, esculturas de luz, iluminación arquitectónica, mapping, proyecciones monumentales y diversas piezas de arte realizadas a partir de la luz, a través de sus distintas sedes, espacios, circuitos y recorridos nocturnos, en su mayoría creadas por jóvenes artistas multidisciplinarios mexicanos.

     El festival está lleno de imágenes y símbolos que nos recuerdan lo mexicano y nos remiten siempre a nosotros mismos. Sobre su trabajo los artistas nos comparten:

“La pieza es un video-mapping, con el tema Rojo Mexicano, que recorre rutas, códices y pinturas en la trayectoria de la Grana Cochinilla y su importancia en el Arte, las Artes Plásticas, los Textiles, Alimentos y Medicamentos desde la época precolombina y la conquista, hasta su exportación a Europa; con una visión artística, abstracta y conceptual y no narrativa, lineal, didáctica, estructural o cronológica. El Show, con una duración de 6 min. 25 seg., es una proyección sobre la fachada del Palacio de Bellas Artes, una experiencia sensorial, un espectáculo para verlo en vivo; con deconstrucciones arquitectónicas, bloques moviéndose, líneas y explosiones de polvos que causan al espectador sensaciones diversas”, Kaijus vs Robots.

“Reflejo Solar toma como punto de partida la imagen de la piedra del sol del calendario azteca para reconectar con el pasado y la cosmovisión prehispánica. Es una experiencia inmersiva, a través de un recorrido visual y una narración simbólica, para reflexionar de dónde vinimos, dónde estamos y para dónde vamos y traer el pasado al presente”,  Annalisa Quagliata (artista y cineasta).

La mía es “una pieza interdisciplinaria que mezcla el streetart (graffiti) de aerosoles y pinturas vinílicas con la tecnología de la luz negra y aerosoles neón donde las luces encienden ambientando de forma dinámica el mural que representa a Axolólotl, hermano de Quetzalcóatl, una antigua deidad mexica relacionada al quinto sol vinculada a la transformación y la vida eterna”, Mocre. Axolótl, señor del inframundo.

“Red Luz, es una intervención de una fachada con sentido de objeto de la comunidad hecho con materiales de la cotidianidad. Es un gran mural con un módulo de luz que crea un diseño geométrico de colores inspirado en el arte huichol, con lámparas hechas con vasos, un marco de madera y luces de Navidad”, Alexis Maya.

En lo personal, resultó una experiencia sumamente enriquecedora conocer a los artistas, sus propuestas y opiniones de primera mano; que nos invitan a la introspección, la unión y la vinculación del uno con el otro.”

La pieza “UNUM, significa UNO en latín y es una instalación que invita a la inclusión de los grupos que siempre han sido marginados y discriminados. No podemos vivir en una sociedad en donde relegamos a los grupos que desentonan con nosotros, tenemos que incluirlos”, Miguel Bolívar (arquitecto y artista).

“La pieza que estoy presentando es una vinculación de diseño de modas con artes audio visuales, está basada en una colección de prendas de vestir que está enfocada en débiles visuales. Son prendas con texturas, figuras geométricas y frases opuestas”, Gishen Sanchez.

“La idea es abordar el espacio como generador de reflexiones… sobre la virtualidad, de este espacio que se genera pero no existe, como una apología de los espacios que habitamos diario, estamos allí pero no son nuestros: las oficinas, el metro, el supermercado; pasamos por ahí todos los días, pero es un espacio que no nos pertenece y nunca nos perteneció. Habitamos un espacio que no nos pertenece. Parte de mi discurso como artista se desprende de esta idea de plantear el espejo como un espacio virtual, un espacio que existe pero a la vez no”, Eric De Gorostegui.

Al final, la experiencia en el FILUX logra su objetivo primordial y nos convoca en torno a la luz y su lenguaje universal, el arte; de manera inclusiva, dinámica, interactiva y gratuita recordándonos nuestra naturaleza humana.

“La luz siempre ha sido el punto de reunión de la gente. el FILUX nos permite crear estas joyas, como diamantes perdidos en la ciudad, donde la gente puede caminar e ir buscando pieza por pieza. Cambiar la visión que se tiene de la ciudad por unos días y darle un nuevo giro a la arquitectura y a los espacios combinados con piezas de luz”,  Fernando Sica, Rimiyoho.

“FILUX siempre lleva el arte, el diseño, el color y la luz a las calles; en vez de tenerlos en una galería o encerrados en un museo, donde están limitados. Es un regalo a la ciudad, especialmente en los tiempos difíciles que estamos pasando, dando un poco de luz y color a donde todos lo puedan ver.”

Orfeo Q (artista, diseñador y alquimista del vidrio)

Sin duda, y aún con sus detalles a trabajar y mejorar, es el FILUX uno de esos eventos que nos deja un grato sabor de boca y del que esperamos su retorno para el siguiente año; convirtiéndose en señal y referencia. Por ahora, las luces se han apagado pero guardaremos su memoria resplandeciente anhelando la guía de su brillo hasta su próxima edición.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies,de clic en el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Solo personal autorizado !!